Feliz navidad o presión a la festividad?

Cerca de celebrar la navidad y las frases más típicas no se hacen esperar!

vestido rojo navidad


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En dos días se celebra la Navidad y con ella los respectivos rituales que llevamos viendo siempre que entra el mes de diciembre como: poner el árbol, el Belén, las luces navideñas, comer turrón,  reuniones familiares, la celebración de Reyes…  etc..
Todo esto porque es Época de alegría, felicidad, solidaridad (aunque sólo sea un día al año)…
Pero no todo es color rosa, también comienzas a oír  las célebres expresiones como: “A mí no me gustan las navidades”; “me gustaría dormirme y que hubieran pasado las fiestas”, “le daría una patada al mes de diciembre y lo borraba del calendario”; “me gustaría poder ir a un lugar en dónde no tuviera que celebrar nada”, o, “no me gustan para nada las Navidades”.
 Y la pregunta es, ¿Por qué?
Empiezo  por el hecho de que a muchas personas no les gusta ni los convencionalismos, ni las obligaciones y compromisos que implica.
Comienzas a oir un montón de consignas como: “no se te ocurra decir a mi madre…”, “no pongas caras..”, etc
Por otra parte llegan los gastos excesivos, regalos, comilonas, aglomeraciones, tráfico, tensión con la familia, horarios de trabajos inhumanos, entre otras y la verdad es que tienen razón, todo ello va asociado a la Navidad, y esto hace que para muchos estas fechas acaben convirtiéndose en un duro trance.
Y a todo esto súmale: la presión de la felicidad… Pero ¿y si yo no me siento feliz en Navidad? Muchos afrontan las fiestas con secuelas de un año donde tuvieron que ajustar la economía, sobrevivir al trabajo, perdida de algún familiar y el Cambiar de golpe y predisponerse para ser feliz les supone un trastorno.
Así que no es de extrañar que muchos sucumban y prefieran odiar la Navidad. Pobre Navidad!. No es su culpa. Lo que pasa es que nos cuesta emplear recursos eficaces para disfrutar de ella.
Recuerda que es solo un época, solo convencionalismos social que no tenemos porqué acatar, sino hacerlo en la medida que te apetezca. No se te puede obligar a ser feliz o a fingir felicidad o armonía en Navidad. Lo importante es que  disfrutes del día a día, sea o no Navidad.
Si realmente te predispones y trabajas en ello puede ser feliz. Porque por encima de todo, la felicidad es una actitud. ¿Y cómo lograrla? Generando vivencias y acciones concretas que nos aporten placer y nos hagan disfrutar. Y en Navidad se puede conseguir. Claro que se puede.
Así que nunca es tarde para tomar el control de nuestra vida. Piensa en el tipo de Navidad que quieres  eso es lo primero. Lo segundo es pasar a la acción.
Ser feliz está en nuestras manos. Tanto si eres de los que te gustan las fiestas, como si eres de los que no, no desaproveches estos días para disfrutar.

¿A qué estás esperando? Puede que estas navidades sean muchos más llevaderasQuién sabe.
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